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Perfekt: cuándo se usa haben y cuándo sein

6 de septiembre de 2026 · BAUER® DeutschAkademie

En español hay un solo verbo de apoyo para el pasado: he ido, he venido, he comprado. El alemán tiene dos, haben y sein, y elegir no es opcional. La regla que repiten casi todos los manuales dice que los verbos de movimiento van con sein, y fahren la desmiente sin salir del garaje: Ich habe das Auto gefahren y Ich bin nach Berlin gefahren son las dos correctas, con el mismo verbo y apoyos distintos. Quien elige el apoyo es la frase entera, y hay tres preguntas que la interrogan en orden fijo.

Primero el participio, después el apoyo

El participio va antes que el auxiliar, y el orden tiene una razón mecánica: el auxiliar se conjuga en la posición dos y el participio cierra al final, así que sin la pieza del final no queda nada que sostener. Si vienes de la guía de gramática alemana, este es el capítulo que allí cabe en un par de párrafos; aquí va el mecanismo completo.

El caso regular es ge- delante y -t al final: kaufengekauft. Si la raíz ya termina en -t o en -d, se cuela una e para poder pronunciarlo: wartengewartet, arbeitengearbeitet. Los irregulares terminan en -en y suelen cambiar la raíz: trinkengetrunken, essengegessen.

Y hay tres familias que se salen, todas visibles en estas frases:

  • Ich habe den Chef angerufen. — separable: el ge- se mete en medio, entre el prefijo y el verbo.
  • Ich habe den Film verstanden. — prefijo átono (ver-, be-, er-, ent-, emp-, zer-): sin ge-.
  • Er hat in Berlin studiert. — verbos en -ieren: tampoco llevan ge-.

Con eso ya puedes fabricar el participio de casi cualquier verbo. Ahora toca elegir quién lo sostiene.

Por qué la regla del movimiento falla

Pon las dos frases una encima de la otra:

  • Ich habe das Auto gefahren. — yo he manejado el auto
  • Ich bin nach Berlin gefahren. — yo he ido a Berlín

fahren aparece en cualquier lista de verbos de movimiento, y ahí lo tienes con los dos auxiliares. Si el apoyo viviera dentro del verbo, eso sería imposible.

Y falla también por el otro lado. Bailar mueve el cuerpo entero, y aun así:

Ich bin getanzt.Ich habe getanzt.

Moverse y cambiar de sitio son cosas distintas. Bailando acabas donde empezaste, así que no hay cambio de lugar que justifique sein.

Formulada bien, la idea queda así: sein acompaña al que cambia — de lugar o de estado. Y hay una manera de aplicarla que evita tener que juzgar el significado de cada frase.

El algoritmo de tres preguntas

Las preguntas van en este orden, y el orden es la mitad del truco. En cuanto una contesta, se para.

Pregunta 1 — ¿hay complemento directo? Si lo hay, haben. Se contesta y se para: no hace falta mirar nada más.

  • Ich habe ein Brot gekauft.
  • Er hat das Auto gefahren.
  • Wir haben Pizza gegessen.

De saltarse esta pregunta salen los errores más frecuentes. Ich bin das Auto gefahren suena razonable si vienes pensando en movimiento. Hay objeto —das Auto—, y con objeto el apoyo es haben, punto.

Y el mecanismo se ve mejor en parejas, con el mismo verbo cambiando de apoyo según lo que lleve al lado:

  • Sie hat den Bus gefahren. — ella ha manejado el autobús · Sie ist mit dem Bus gefahren. — ella ha ido en autobús
  • Ich habe das Flugzeug geflogen. — yo he pilotado el avión · Ich bin nach Rom geflogen. — yo he volado a Roma
  • Er hat den Weg gegangen. — él ha hecho el camino · Er ist nach Hause gegangen. — él ha ido a casa

Tres verbos que cualquier lista clasificaría como de movimiento, y los tres se apoyan en haben en cuanto aparece algo que recibe la acción. Volar y caminar significan lo mismo en las dos columnas; lo que cambia de una a otra es la compañía.

Pregunta 2 — sin objeto, ¿el sujeto cambia? De lugar o de estado. Si cambia, sein.

Cambio de lugar, que es empezar en un sitio y acabar en otro:

  • Ich bin nach Hause gegangen.
  • Er ist nach Berlin gefahren.
  • Der Zug ist angekommen.

Cambio de estado, donde nadie se mueve y aun así acabas distinto:

  • Ich bin eingeschlafen. — me he dormido
  • Es ist kalt geworden. — ha refrescado
  • Das Glas ist zerbrochen. — el vaso se ha roto

El error espejo del anterior vive aquí: Ich habe eingeschlafen por Ich bin eingeschlafen. Nadie se mueve al dormirse, y aun así pasar de despierto a dormido es un cambio de estado de manual.

Pregunta 3 — ni objeto ni cambio: haben. Es el apoyo por defecto del idioma, y con él la máquina no se atasca nunca.

  • Ich habe geschlafen.
  • Ich habe getanzt.
  • Ich habe gewartet.

Para la primera pregunta hace falta reconocer un objeto directo: algo que recibe la acción, y que en alemán va en Akkusativ. Cuidado, porque no todo Akkusativ es objeto: en Ich habe eine halbe Stunde gewartet el rato esperado está en Akkusativ y no recibe nada, así que esa frase no tiene objeto y llega hasta la tercera pregunta. Si esa parte todavía te baila, conviene cerrarla antes: está en Akkusativ y Dativ, con los verbos que engañan al hispanohablante.

El puñado que hay que saberse de memoria

Cuatro verbos van siempre con sein y conviene aprenderlos juntos: sein, bleiben, werden y passieren. A werden ya lo atrapa la segunda pregunta —cambiar de estado es justo lo que significa—, pero los otros tres se salen del algoritmo: estar, quedarse y ocurrir no mueven a nadie ni lo dejan distinto, y aun así piden sein.

  • Ich bin in Berlin gewesen. — yo he estado en Berlín
  • Wir sind zu Hause geblieben. — nos hemos quedado en casa
  • Was ist passiert? — ¿qué ha pasado?

bleiben es el que más llama la atención: quedarse es justamente lo contrario de cambiar, y va con sein igual.

Dónde cae cada pieza en la frase

El Perfekt alemán es un paréntesis. El auxiliar conjugado ocupa la posición dos, el participio cierra al final, y todo lo demás vive dentro.

Ich habe ein Brot gekauft. · Ich habe gestern ein Brot gekauft. · Ich habe heute im Supermarkt ein Brot gekauft.

El paréntesis se estira y el final cae siempre en el mismo sitio. De ahí sale el error que arrastra el español, que pega el participio al auxiliar:

Ich habe gekauft ein Brot.Ich habe ein Brot gekauft.

Y el otro, que es dejar el participio sin apoyo: Ich ein Brot gekauft se queda sin verbo conjugado, porque el participio solo no conjuga nada.

La estructura aguanta por larga que se ponga la frase:

Ich bin gestern wegen eines wichtigen Termins mit dem ICE nach Frankfurt gefahren. — Ayer fui a Fráncfort en ICE por una cita importante.

Ahí dentro los complementos siguen su propio orden, que es el de TEKAMOLO: cuándo, por qué, cómo, dónde. El participio se queda al margen de ese reparto y se limita a cerrar.

Una nota sobre el otro pasado

Queda la pregunta de siempre: si existe el Präteritum, ¿para qué el Perfekt? El reparto práctico es sencillo. El Perfekt es como se cuenta el pasado hablando; el Präteritum es como se escribe. Con la excepción de un grupo corto que en Präteritum se usa también al hablar: sein, haben, los modales, wissen, denken y es gibt. De ahí salen ich war, ich hatte, ich musste, ich wusste y es gab, que en la calle se oyen más que su Perfekt. El reparto entero, con las tablas del Präteritum y la razón de que el sur de Alemania lo lleve al revés, está en Präteritum o Perfekt.

Lo que hay que llevarse

  • El apoyo se lee de la frase entera: primero el objeto, después el cambio.
  • Primero el participio: ge- + raíz + -t, con -et si la raíz acaba en -t o -d, y aparte los separables, los prefijos átonos y los -ieren. El caso de los separables tiene su propia lógica —el ge- entra en medio, aufgestanden— y está en los verbos separables.
  • Pregunta 1: ¿hay objeto? → haben, y no sigas.
  • Pregunta 2: ¿el sujeto cambia de lugar o de estado? → sein.
  • Pregunta 3: ni una cosa ni la otra → haben.
  • Cuatro fijos con sein: sein, bleiben, werden, passieren.
  • Auxiliar en la posición dos, participio al final, y el resto en medio.

Este capítulo llega en el sexto paso de los siete que ordena la guía de gramática alemana, y entra dentro de el nivel A2. Las tres clases que lo cubren —la 88, la 89 y la 90— están en el curso completo, con los ejercicios que hacen falta para que las tres preguntas dejen de ser una lista y pasen a salir solas.